Somos una fundación. No tenemos lucro. Reinvertimos todos nuestros beneficios en la misión. Entendemos que nuestra primera obligación es aportar valor público, devolverle a la sociedad lo que ha depositado en nosotros.

Pretendemos ser una entidad socialmente útil. Usamos recursos públicos: son de y para la sociedad. Los utilizamos con responsabilidad, transparencia y eficiencia. Los cuidamos al máximo: tanto los económicos como los físicos. Luchamos por una distribución equitativa de los fondos y por la defensa de las personas no atendidas.

No nos conformamos. Pretendemos hacer bien las cosas. Mejorar y mantener una actitud de aprendizaje abierta y flexible. No aceptamos que las cosas no se resuelvan. Entendemos que el cambio empieza por uno mismo.

Desde el respeto y consideración a la historia, y desde el presente, queremos ser capaces de mirar hacia delante, anticiparnos y promover cambios. Ser independientes. No vincularnos política o confesionalmente. Buscar la máxima independencia económica. La solvencia y prudencia financiera son bases ineludibles de nuestras actividades.

Queremos buscar un tejido social entre familiares, personas con discapacidad, socios, profesionales, voluntarios, clientes… que comparta nuestro futuro.

Integrar, sumar y compartir. Establecer alianzas. Integrar visiones: social y comercial. Compartir aprendizajes y logros. Que la sociedad participe.